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Películas sobre la libertad de expresión

La historia del cine ha ofrecido excelentes películas sobre la libertad de expresión, con obras de una excelente calidad cinematográfica. Ya en 1941 el gran Orson Wells rodó Ciudadano Kane considerada por muchos críticos una de las diez mejores películas de la historia, ofreciéndonos un análisis del poder de los grandes grupos de comunicación, y de la manipulación de las corrientes de opinión.

Artículo 19. Declaración Universal de los Derechos Humanos

"Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión."

Selección de películas sobre la libertad de expresión

Buenas noches y buena suerte

Buenas noches y buena suerte (George Clooney, 2005) es una película sobre la libertad de expresión y sobre la capacidad del ser humano de cambiar las cosas que le rodean. Fue nominada a los Oscar en seis categorías, incluyendo las de mejor películas, mejor fotografía y guión. Ambientada en 1953, en mitad de la caza de brujas del senador Joseph McCarthy contra cualquier persona sospechosa de tener relación con el partido comunista, nos narra la historia de Edward R. Murrow (David Strathairn), empeñado en desacreditar el trabajo del senador, así como en restaurar la honorabilidad de muchos profesionales acusados injustamente de atentar contra su país. George Clooney tuvo el acierto de rodarla en blanco y negro, con una fotografía realmente impecable, hechos que ayudan al espectador a introducirse en la historia, y sentirse dentro del estudio de la CBS en el cual transcurre la historia. Destaca la sobriedad con la que se exponen unos hechos ocurridos hace medio siglo, gracias a la cual apreciamos un mensaje lleno de actualidad y una crítica a las injusticias de las democracias actuales, contra las que George Clooney siempre ha sido un firme activista.

Verónica Guerin. En busca de la verdad

Esta obra dirigida por Joel Shumacher y estrenada el 2003 narra la historia real de la periodista irlandesa Verónica Guerin (Cate Blanchet), nacida en 1958 y muerta en 1996, asesinada por narcotraficantes. La historia de Verónica Guerin está repleta de pequeñas heroicidades, como el partido de fútbol que jugó con sólo 15 años en las finales nacionales, sufriendo una hernia discal. Más tarde, con 36 años, comenzó a escribir con seudónimos artículos en los que denunciaba el crimen organizado en su país natal. A raíz de su trabajo y de las informaciones que publicaba sufrió amenazas (tras sonar la puerta de su domicilio y abrir, se encontró con un hombre apuntándola con una pistola), e incluso una brutal paliza propinada por John Gilligan, un traficante que amenazó con secuestrar y violar a su hijo. El 26 de junio de 1996, mientras conducía por las afueras de Dublín, unos hombres que la seguían en una motocicleta dispararon contra ellas seis veces, terminando con su vida. Como consecuencia de su trabajo y de su terrible muerte, el Parlamento endureció las penas por narcotráfico, descendiendo la tasa de criminalidad un 15% el siguiente año. Todos los implicados, con John Gilligan a la cabeza, fueron condenados a diferentes penas de prisión. Al finalizar el film se indica:

"El homicidio de Veronica Guerin significó un vuelco en la guerra contra las drogas pues galvanizó a Irlanda en la lucha. Miles de personas salieron a las calles en marchas semanales a protestar contra las drogas que forzaron a los traficantes a salir de Dublín. Antes que transcurriera una semana de su muerte el Parlamento en una sesión de emergencia modificó la Constitución de la República de Irlanda para permitir que la Suprema Corte congelara los bienes de los sospechosos de traficar drogas"

Verónica Guerin es sin duda una gran película sobre la libertad de expresión, y sobre la peligrosidad con la que muchos periodistas en todo el mundo deben llevar adelante su trabajo. Aunque algunas críticas consideran que cae en algunos estereotipos propios de Hollywood, Cate Blanchett estuvo nominada como mejor actriz a los Globos de Oro y a la Concha de San Sebastián.

Fahrenheit 451

En los tiempos que corren, dominados por un puritanismo que impregna todo (desde las redes sociales hasta las conversaciones de café), Fahrenheit 451 resulta una bocanada de aire fresco que obliga al espectador a plantearse cuál es su postura y su capacidad de tolerancia respecto a quienes piensan de una manera distinta. A pesar de haber envejecido mal, estéticamente, un problema del que adolecen muchas películas de ciencia ficción, su mensaje está lleno de actualidad; baste una cita como Mientras se les tiene entretenidos son felices, y eso es lo importante para comprender que las cosas no han cambiado desde que se rodó en 1966. No en vano está ambientada en el año 2010, como si el largometraje fuera una premonición. Fahrenheit 451 es una película sobre la intransigencia y sobre los totalitarismos, además de plantear la validez de los límites de la libertad de expresión y de pensamiento. Su título proviene de la temperatura a la cual arde el papel, y nos describe una sociedad distópica en la que el pensamiento está controlado, a través de la historia de Guy Montag (Oskar Werner). Esta obra de Françoise Truffaut es una obra maestra del cine de ciencia ficción que muy bien puede englobarse dentro de la categoría de cine político.

La libertad de expresión

La libertad de expresión es uno de los derechos fundamentales del ser humano, recogido en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Este principio fundamental forma parte de la Carta Magna de todos los países democráticos, independientemente de que sea llevada a la práctica con mejor o peor fortuna en ellos. Podemos definir el derecho a la libertad de expresión como un medio para exponer las ideas, y como tal ya se contempló durante la época de la Ilustración. En aquella época algunos de los más importantes filósofos de entonces como Voltaire o Rousseau consideraban que la posibilidad de disentir era una de las condiciones imprescindibles para lograr avances en los estados, y lograr la participación de la ciudadanía en la política. A raíz de las premisas que estableció la Ilustración, dos de los hechos más relevantes de la Edad Contemporánea (la Guerra de lndependencia de los Estados Unidos y la Revolución Francesa) lograrían algunos de los avances más significativos del último milenio.  

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